24 de julio de 2008

Visita a mis primos y Cavas Codorníu

Ayer fui a visitar a mis primos Tomás, su mujer Silvia y el pequeño Tomás, que es un auténtico terremoto.
Fui un día muy bonito y muy intenso. Mis primos me habían preparado una sorpresa, un paseo en barco por el Ebro, pero al final no pudo se, igualmente yo se lo agradezco muchiiiisimo.
Nos fuimos a visitar las Cavas de Codorníu, álgo que tenía ganar de hacer desde hace muchos años.
Dentro del complejo se puede ver la casa familiar, unos jardines preciosos y el museo, que no pudimos visitar porque estaban acondicionándolo para una cena de empresa.


Después nos introdujimos en el mundo subterráneo de las cavas, más de 40 km. de túneles a 20 m. de profundidad.


También vimos como se van inclinando las botellas de cava hasta que la madre baja al cuello de la botella y allí se abre para quitárselo, lo que se llama degüell del cava.


Esta es la cava más antigua de Codorníu, del año 1551. En esa época Cordorníu solo hacía vino y en el año 1872 fabrica el primer cava español. Como representación de lo que significa la empresa está la cepa, la barrica, la prensa y las placas donde se indican cada uno de los directores de la empresa y los años que ejercieron en ella.

Después de la visita nos convidaron con una cata de un nuevo cava, el Gran Plus Ultra, que estaba delicioso, aunque yo no entiendo nada de cava, pero a mí me gustó mucho, lo que pasa que con dos copas... ya veía doble. Y por supuesto brindé con mi primo por nosotros, olé!
Y aquí la familia al completo, Tomás Papá, Silvia Mamá y Tomasito el terremoto.



Después los primos me invitaron a comer a un restaurante muy bonito en el pueblo de al lado de San Sadurní. La comida estaba muy rica, de primero carpaccio de lengua con salsa de mostaza, de segundo secreto ibérico a la plancha y de postre coca de panadero con chocolate.


Por la tarde nos fuimos a Vilanova i la Geltru, paseamos por el puerto marítimo y después de que Tomás pequeño perdiese un zapato y nos recorrieramos medio pueblo buscándolo, jajajaja, cenamos en un restaurante italiano muy bonito, con unas cartas muy originales, eran como cuadernos infantiles con dibujos y enmarcadas.


Y de postre me pedí una tarta de chocolate con praliné.... hummmmmmmm exquisita.


Y este fue el día tan bonito que pasé en familia, espero que pueda repetirlo pronto y que ellos vengan a verme a Peralada... y el castillo encantado.

Kissy Kissy de vuestra Peggy Tramontana

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