12 de noviembre de 2009

Bodegas Otero en Benavente

En pleno centro de Benavente se encuentran las Bodegas Otero, y aunque el edificio despista, cuando se accede a ellas te encuentras con un auténtico laberinto repleto de tanques y depósitos de vino.
Marcelino Calvo, nuestro sumiller en El Ermitaño y profesor de un curso de enología, al que yo me he adherido por mi cara..., organizó la visita y por supuesto no me la perdí.

El propietario de las bodegas, Julio Otero, hizo de cicerone y con una gran oratoria y sabiduría nos fue explicando todo el entramado de maquinaria y depósitos así como la historia de las bodegas.


Ésta data de 1906 cuando Juan Otero Colino cuando se instala en un local de Benavente. En los años 50 comienza el vaciado del mismo y se construyen las galerías y varios depósitos. Tal como se cuenta en su página web "el vaciado se realiza de forma totalmente manual con picos y palas, calderos, tornos y poleas, amasando el cemento a pie de obra con pala y rastrillos, utilizando la misma arena que se sacaba de la bodega".

Aquí están Sole y Marcelino en uno de los tuneles que tanto trabajo tuvo que dar.

Parece increible que en la era de las comunicaciones y la informática, en esta bodega se siga anotando la fecha, el tipo de vino y otro datos en tiza en los depósitos. Método infalible por otra parte, no ha lugar a que Windows se cargue tu información.


Aquí descargan los caminones los racimos de uvas que a través de esas espirales pasan a una máquina de despalillado y a la cubas y tanques de almacenamiento para posteriormente macro y micro oxigenarlos y unos complicados procesos más para el común de los mortales pero de gran importancia y que condicionan aromas, color y sabor del vino.

Máquina de despalillado

Cubas de acero inoxidable


En este almacén están las barricas donde se almacena el vino para llegar a ser crianza o reserva. Hay barricas tanto de roble americano como de roble francés.

Esta puerta tiene mucha historia, según nos contó Julio, perteneción a una casa donde durmió Napoleón la noche que entró en Benanvente allá por 1808.

El escudo de la empresa está insertado en la puerta, son 5 flores de lis, por los 5 hijos del empresario que heredaron la empresa... las hijas nasti de plasti...

Y como no Julio nos ofreció catar varios vinos de este año, aún en proceso de elaboración. Tenían todos un color muy rosado, como zumo de gumibayas, energía pura! También el sabor es muy afrutado y prometedor.

Uno de los que más me gustó era de la variedad de uva "prieto picudo" la autóctona de León y Zamora y sin duda una de las mejores uvas para mí gusto. Desgraciadamente Marcelino nos comentó que por esta zona se arrancaron muchos viñedos para cultivar cereales. El vino con D.O. Toro se elabora principalmente con la uva que aquí denominan "tinta de Toro" que es una variedad de "tempranillo". Afortunadamente se va recuperando la "prieto picudo".

Todavía se conservan partes antiguas de la bodega, en una de ellas está guardada esta "lavadora" de lonas que aún funciona como pudimos comprobar.


Los vinos de Otero tienen varios premos muy importantes como varios Zarcillos de Plata así como concursos internacionales.

En este salón se celebran eventos y hay una muestra de varios vinos como el Valleoscuro, pudimos ver la evolución de este vino con los años, había botellas desde 1996 y la verdad es que se conserva muy bien.

La espectacular mesa del centro, cuenta la leyenda también, que está construida con las tablas de las ventanas de la misma casa donde estaba la puerta "de Napoleón".




Gracias a Julio Otero por enseñarnos sus bodegas, a Marcelino Calvo por invitarme a esta visita.
Y por último una recomendación de un vino que he descubierto recientemente y me parece excepcional: Flor de Saúco tinto espumoso de Bodegas Vega Saúco de Toro... espectacular y para una ocasión muy especial.
Kissy kissy

28 de octubre de 2009

20 años saboreando El Ermitaño

En El Ermitaño estamos de cumpleaños. ¡20 años! Y como no podía ser de otra forma lo estamos celebrando con un menú degustación delicioso, con los platos más representativos de estas dos décadas llenas de gastronomía.
Para abrir el apetivo los míticos y originales "Canutillos de cecina (de León por supuesto) rellenos de hígado de pato semi-cocido con dulce de mebrillo"

Como entrante frío " Terrina de trucha con queso azul, cremoso de remolacha y vinagreta de sus huevas a la mostaza"
El entrante caliente "Hígado de pato tostado con dulce de vino tinto de Toro y uvas pasas"

Como pescado no podía faltar el "Bacalao con manitas de lechazo guisadas, panceta crujiente y aceite de perifollo"



Y de carne "Cochinillo confitado con su jugo, cremoso de cuajada de leche de oveja a la reinteta y su puré"



De postre un clásico "Crema de queso de cabra con chocolate blanco, vino dulce, uvas pasas y gelatina de mosto"



Ahora si que no hay excusas para no vernir a verme...
Desde mi ermitaña existencia, kissy kissy de vuestra Peggy





22 de septiembre de 2009

Zamora no se hizo en una hora

El fin de semana pasado Conchi y yo nos fuimos a conocer Zamora. Es lo bueno que tiene estar trabajando en Benavente, que ahora me dedico a hacer turismo por la provincia. Reconozco que para ser nuestra vecina la desconocía totalmente.

Y como ahora estoy tan metida en el mundo de la gastronomía, lo primero que hice fue preguntar a mis compañeros por restaurantes recomendados. Me dijeron varios, pero sobre todo El Rincón de Antonio, que es el único de Zamora ciudad con 1* Michelín.






La elección fue un acierto, disfruté como hacía tiempo de una buena comida. Conchi dice que a ella también le gustó, pero yo la conozco... y sé que prefiere un buen lechazo asado... jajajaja. Aún así lo comió todo y eso es buena señal.

Nos pusieron un aperitivo de queso zamorano en escabeche con compota de pera y nueces, delicioso.

De entrante tomamos una crema de queso con mejillones, berberechos, piñones y melón, exquisito.



Una delicatessen resultó los garbanzos de Fuentesauco (un pueblo al sureste de la provincia) con hongos.
Conchi se pidió de segundo bacalao con un cremoso de pimientos y yema. Riquísimo.




Yo pedí un pastel de cochinillo con rulo de calabaza, que fue el plato menos acertado para mí, porque el pastel estaba muy seco, aunque la calabaza muy rica.


Los postres también fueron exquisitos. Rollitos con harina zamorana rellenos de cremay helado de chocolate.


Y flan cremoso con pañuelo de leche de oveja.



Como nos gustó tanto el sitio por la tarde volvimos a tomarnos unos vinitos y de tapa yo me pedí una crema de tomate con gambas de Huelva. Hummmmmmmmmm.

Y Conchi una degustación de queso de Zamora, buenisimo.



Zamora es una ciudad castellana, pequeña y muy monumental. Nos sorprendió gratamente porque tiene una zona peatonal muy amplia y está muy bien cuidada. La gente resultó muy amable y atenta.
Por todas partes hay iglesias preciosas que revelan todo el arte románico que inunda la ciudad. Una joya artística viva.


Homenaje a los pasos de Semana Santa, tan famosos, sobrios e impresionantes.




En cualquier esquina te puedes encontrar maravillas como este pórtico románico.


La huella romana también está presente en Zamora y como muestra su puente romano, aunque ya restaurado a lo largo de los siglos.


Y como no, no pueden faltar las tiendas de productos de la tierran con unos zamoranos muy simpáticos en la puerta.


Zamora cuenta además con los restos de un Castillo que se cree data del siglo XI y que podría haber sido encargado por el rey Alfonso II. En la actualidad alberga el museo de Baltasar Lobo, un conocido escultor contemporáneo de Picasso y Matisse, y cuya restauración ha corrido a cargo de Moneo.
Aquí está Conchi meditando entre los muros del castillo.
Por todo el castillo hay "sembradas" varias esculturas del propio Lobo.





Y esta es la catedral, del siglo XII. Reconozco que cuando la ví la fachada me dejó un poco fría. Pero una vez que te vas fijando en los detalles vas apreciando su belleza austera.

Dentro se encuentra el Museo Diocesano con pasos de Semana Santa tan impresonantes como este.

En la planta superior hay un colección de tapices que te deja sin respiración, con escena de la Guerra de Troya. No hice fotos porque entiendo que son cosas delicadas y además... estaba prohibido hacerlas... aunque yo me salté la prohibición con el beneplácito del taquillero, que me dijo que si no me veía nadie...
Sin duda lo más impresionante de la Catedral es su cúpula de estilo bizantino y única en Occidente.

El exterior está cubierto de escamas.


Esta es la única puerta original que se conserva.


Después de nuestra visita cultural y gastronómica por Zamora nos acercamos a Miranda do Douro, la primera población pasando la frontera de Portugal. Allí se organizan excursiones en barco por los Arribes del Duero para apreciar la flora, la fauna y la geología del entorno.
Evidentemente lo de los cocodrilos era una chufla, pero como broma está simpática y da mucho juego para las fotos.

Desgraciadamente es muy complicado ver algún animal, afortunadamente vimos este águila real planeado y aunque la foto no es muy buena, se puede apreciar la embergadura de sus alas a pesar de que era una cría.


El paseo en barco fue de lo más relajante y agradable y las vistas preciosas.


Después del paseo nos ofrecieron una exhibición con un buho real así de impactante. Daba miedo mirarle a los ojos, además era una cría y el cuidador nos advirtió que ni se nos ocurriese tocarle... si queríamos conservar los 10 dedos.


Y después... degustación de un vinito de Oporto tinto y otro blanco, ideaaaal. Como era de imaginar cuando dan algo gratis aquello se volvió, como dice Conchi, un locurón, pero por fín conseguí nuestros vasitos para brindar agusto.




Ya de vuelta a España no pude evitar hacer una foto a lo que antiguamente fue la aduana, antes de pertenecer España y Portugal a la U.E. Se mantiene el cartel, la garita y la barra por si alguien se quería "colar" sin declarar las toallas y sábanas que hubiera comprado...


El tiempo que siga de ermitaña intentaré aprovecharlo al máximo para seguir descubriendo esta provincia maravillosa y alguna otra limítrofe.
Kissy kissy de vuestra Peggy al borde de la aduana...